Aprendizaje y emociones


En las escuelas, se suelen preocupar mucho por el nivel académico. En qué escuela aprenden a leer antes, qué escuela tendrá mejor nivel de inglés, habrá alguna escuela donde enseñen más de un idioma, en qué escuela aprenden antes matemáticas y con mayor nivel. En ocasiones, estos aspectos llevan a las escuela a centrarse demasiado en esta área, la cognitiva y académica, lo cual no está mal, son cosas que hay que aprender y que nos serán útiles en el futuro. Sin embargo, hay algo que no podemos olvidar y que también es muy importante, tanto en la escuela, como pensando en el futuro.

En muchas ocasiones se olvida el aspecto afectivo. Las escuelas, en la mayoría de las veces, no trabajan diario con las emociones y la afectividad. Esto es importante porque somos seres globales, no podemos entrar al colegio y dejar afuera el lado afectivo para ponernos el académico. Todo el tiempo vivimos nuestras emociones y estas nos ayudan a aprender. Por ejemplo, cuando nos encontramos molestos o tristes, es más difícil concentrarnos en las tareas que tenemos delante porque tenemos dichas preocupaciones en la cabeza. Esto puede influir que en un momento de nuestra vida no logremos buenas calificaciones, ya sea en un examen o en un periodo.



Es normal que los niños o adolescentes pasen momentos difíciles en su vida, aunque para los adultos no parezca tan relevante, la muerte de una mascota, una pelea con un amigo, incluso bullying, afectan el rendimiento académico de los alumnos.

Hablando de esto, se propone un espacio adecuado en el cual los niños y adolescentes que estén en la escuela puedan validar sus emociones y sentimientos y plasmarlos para trabajarlos y dejarlos fuera de sí mismos para que no se vea afectada su concentración en el salón de clase. La arteterapia podría ser una alternativa con la cual, utilizando diferentes técnicas artísticas, los estudiantes puedan cumplir estos objetivos y alcanzar un mayor bienestar que los ayude en el área académica. Esto es todo un proceso y si se lleva a cabo seguido (cada semana, por ejemplo) puede tener resultados magníficos, ya que los alumnos y alumnas saben que tienen un espacio especial para ellos en el cuál pueden trabajar sus preocupaciones. Al final del día, el arte puede ayudar a que quien la realice encuentra tranquilidad, concentración y otra perspectiva para ver las cosas.


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